Esta vez nuestro Psicópata ha llamado a una herboristería. Infusiones, hierbas, vitaminas y laxantes… ¡Está atascado!
Nuestro Psicópata se ha aficionado al ciclismo. ¿Tienen manillares, amortiguadores, líquidos sellantes, pedales y bicicletas sin sillín?
Nuestro Psicópata por lo visto se va a convertir en abuelo. Así que va en busca de cunas, orinales, biberones, chupetes y ¡placentas!
¡Quiero películas de miedo! ¿Psicosis, La habitación del pánico, Screem, Los ojos de Julia y El estómago de Cristóbal?
Nuestro Psicópata se interesa por confesionarios, tronos, alza cuellos, sotanas, San Pancracios…y quiere polvo para la fumata. ¡Aleluya!
Esta vez se ha obsesionado con una carnicería. Filetes, hígado, conejo, pato y bidones de sangre.
El Psicópata tiene antojo de comida argentina. Bife ancho, bife angosto, chorizo criollo, provoleta a la parrilla…y ¡Chupandinaaaaaaaaaa!
Nuestro Psicópata llama a una floristería. Tiene hambre de macetas, jardineras, abonos, bulbos, rosas y capullos.
Quiero cuchillos, tijeras, sopletes, navajas y multiusos de primera calidad. ¡Aaaaaaaaaaaaah!
Nuestro psicópata quiere comer wan tun frito, pato, arroz blanco, rollitos de primavera… acompañado todo con música de Pau Piqué.
El psicópata llama a una librería en busca de cuentos clásicos infantiles, libros para colorear, poesía y biografías. Pero como siempre se acaba volviendo loco, y todo por un pepino.
Nuestro Psicópata va en busca de instrumentos. Trompetas, baterías, tubas, micrófonos… Ah, y chalecos al estilo Rosa León.
Pinturas de imprimación, pinturas con pigmento, fijadores acrílicos, esmaltes, disolventes y unas salchichas frankfurt. ¡Aaaaaaaaaaah!
¿Ferretería industrial? Barras de cortina, embellecedores para chimeneas, interiores de armario, tornillos, adhesivos, mono de Khartikeyan… ¡Aaaaaaaaaaah!





















